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Conoce a nuestras participantes: ¿Quién es María Alejandra Gómez Mendoza?

  • 11 jun
  • 3 min de lectura

Mi nombre es María Alejandra Gómez Mendoza. Soy periodista y gran parte de mi vida profesional la he dedicado a transformar realidades a través de la comunicación y el desarrollo de proyectos en el tercer sector.


En ese camino, que no siempre ha sido lineal, he tenido la oportunidad de conocer organizaciones, movimientos sociales y personas que me han enseñado que el lenguaje no es solo una herramienta para comunicar, sino también para visibilizar aquello que durante mucho tiempo ha permanecido oculto. Entre esas realidades están las de las mujeres. Por eso siempre me encontrarán defendiendo formas de comunicación más inclusivas, donde nadie se quede atrás y donde todas las voces tengan la posibilidad de ser escuchadas.


Una de las experiencias que más marcó mi vida fue trabajar para la Red de Trabajadoras Sexuales de América Latina y el Caribe. Allí acompañé procesos de comunicación e incidencia impulsados por mujeres que defendían que el trabajo sexual debía ser reconocido como un derecho laboral, y que lo verdaderamente indigno no era su trabajo, sino la clandestinidad, el estigma y la violencia institucional y sistemática a la que se enfrentaban. Fruto de ese trabajo colectivo desarrollamos investigaciones, campañas y acciones de incidencia que culminaron en la primera audiencia sobre los derechos de las trabajadoras sexuales en América ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En aquel momento, la comisionada Margarette Macaulay destacó el carácter histórico de la audiencia y afirmó: “La información recibida es sumamente preocupante y desde la Relatoría vamos a trabajar en incluir el tema de las trabajadoras sexuales en todos nuestros trabajos sobre los derechos de las mujeres”.


Aquella experiencia me permitió comprender que siempre existe la posibilidad de contribuir al cambio y de acompañar luchas que transforman la realidad.


Años después, de la mano de mi hermana Marcela Gómez, aprendí a observar nuestro propio álbum familiar desde una mirada crítica y compasiva. Entonces comprendí que también existen otras memorias, más cercanas e íntimas, que habitan nuestras genealogías y que continúan influyendo en nuestro presente. Ese descubrimiento me llevó a sumarme a Las SiempreVivas Escuela, una iniciativa de pedagogía feminista y comunitaria en la que desarrollamos laboratorios de memoria y espacios de encuentro entre mujeres diversas y plurales. A través de estos procesos promovemos la recuperación y creación de memorias históricas, o herstorias, como una forma de fortalecer la autoconciencia, dignificar las experiencias de las mujeres y desnaturalizar las violencias de género.


Fue así como la historia, no la de los grandes relatos ni la de los libros de texto, sino la historia cotidiana, íntima y familiar, se convirtió en una herramienta fundamental para comprenderme a mí misma y para entender mejor las luchas colectivas por la justicia, la dignidad y la reparación.


Después de elegir y deselegir caminos, y de vivir una doble migración, primero de Colombia a Argentina y después de Argentina a España, encontré la Red de Mujeres por la Memoria y la Democracia (REDMEM). Para mí, REDMEM ha sido mucho más que un espacio de participación. Ha sido un lugar desde el cual enraizar una vida nómada, conocer a mujeres comprometidas, aprender de sus trayectorias y reconocer las múltiples formas en que la memoria democrática puede pensarse y construirse desde una perspectiva feminista.


En esta red he podido hacerme preguntas sobre la historia de España que probablemente nunca me habría planteado en otros espacios. Preguntas que me ayudan a comprender mejor el territorio que hoy me acoge y a reflexionar sobre el papel que tienen las memorias de las mujeres en la construcción de sociedades más democráticas, conscientes y comprometidas con la justicia histórica.


Desde mi experiencia en comunicación para el cambio social, en procesos de memoria, participación comunitaria y derechos humanos, espero seguir aportando a este diálogo colectivo. Creo profundamente en la capacidad de las historias para transformar realidades y en la importancia de que las memorias de las mujeres ocupen el lugar que les corresponde como protagonistas de nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.


En REDMEM encuentro precisamente ese espacio. Un lugar donde puedo hacerme las preguntas que permiten conocer la historia, echar raíces y construir una patria que, aunque no me vio nacer, me permite formar parte de ella.

 
 
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