Conoce a nuestras participantes: ¿Quién es Nadia Gayoso de la Calle?
- 12 may
- 2 min de lectura
Actualizado: 13 may
Me llamo Nadia Gayoso de la Calle. Tengo la suerte de dedicarme profesionalmente a un ámbito que siempre me ha apasionado: la memoria democrática, los derechos humanos y las historias de las mujeres. Actualmente soy responsable del área de Memoria Democrática y Justicia Transicional en FIBGAR y coordinadora de REDMEM, esta Red de Mujeres por la Memoria y la Democracia, un espacio que representa para mí mucho más que un proyecto profesional: es también un lugar de encuentro, aprendizaje y compromiso colectivo.
Ese interés por la memoria y los derechos humanos me acompañó durante mi etapa universitaria, cuando decidí dedicar mi Trabajo de Fin de Grado a las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina. Investigar su historia y cómo se organizaron para convertirse en agentes de cambio supuso un punto de inflexión personal y académico. A través de ellas descubrí la enorme fuerza de la memoria y el papel fundamental que las mujeres han desempeñado en la búsqueda de verdad y justicia frente a las violaciones de derechos humanos. Me impresionó especialmente cómo transformaron el dolor y la pérdida en una forma de resistencia colectiva capaz de interpelar a toda una sociedad.
Aquel trabajo me permitió comprender que la memoria democrática no consiste únicamente en recordar el pasado, sino también en construir herramientas para defender el presente y el futuro. Las Madres de la Plaza de Mayo me enseñaron que la memoria puede convertirse en una forma de acción política, de reparación y de transformación social, y desde entonces su ejemplo ha seguido acompañando muchas de mis inquietudes y proyectos.
Con el tiempo, ese interés académico terminó convirtiéndose también en una vocación profesional. Desde FIBGAR trabajo en proyectos vinculados con memoria democrática, justicia transicional y derechos humanos, ámbitos que considero fundamentales en un contexto en el que siguen existiendo discursos negacionistas, revisionistas y ataques a los valores democráticos. Creo firmemente que trabajar por la memoria es también trabajar por sociedades más críticas, más conscientes y más comprometidas con la defensa de los derechos humanos.
En ese camino, REDMEM ocupa un lugar muy especial. Coordinar una red formada por mujeres tan diversas y comprometidas es una experiencia profundamente enriquecedora. REDMEM representa un espacio intergeneracional donde compartir conocimientos, experiencias y reflexiones sobre memoria democrática desde una perspectiva feminista. Y precisamente ahí reside gran parte de su valor: en poner en el centro las voces, experiencias y aportaciones de las mujeres, tantas veces invisibilizadas en los relatos históricos tradicionales.
Para mí, formar parte de esta red significa seguir aprendiendo constantemente de otras mujeres que trabajan, investigan o militan en torno a la memoria y la democracia. También significa contribuir a crear espacios seguros y colectivos desde los que pensar el pasado sin olvidar los desafíos del presente.
Creo profundamente en la importancia de seguir tejiendo redes entre mujeres, compartiendo experiencias y construyendo memoria de manera colectiva. Porque la memoria no pertenece solo al pasado: es también una herramienta para defender la democracia, combatir el olvido y construir un futuro más justo e igualitario.







